Verdades incómodas

Actualizado: 22 dic 2020

Dicen que la verdad no peca, pero bien que incomoda. Dicen que ojos que no ven corazón que no siente, que el que miente una vez miente siempre, pero hay mentiras piadosas y verdades chiquitas. Que a veces se habla por herir y se calla por cuidar. Que no todo secreto es mentira y que el silencio también comunica. Dicen que con la verdad, el que busca encuentra...


Sobre la verdad se dicen muchas cosas pero no siempre las ejecutamos, o las combinamos estratégicamente acorde a la situación, la persona y el nivel de auto-conocimiento que cada uno tiene. Es que eso de la sinceridad no es cosa sencilla. De entrada con la primera persona que hay que aprender a ser honestos es con uno mismo...y qué te digo, no es tarea fácil.

¿Qué quiero? ¿Qué busco? ¿Qué me mueve? ¿Qué me define?. Darnos una chance para detenernos y pensar realmente por qué hacemos o dejamos de hacer tal o cual cosa, por que iniciamos una relación y dejamos ir otra, porque tememos, amamos, arriesgamos, nos aventuramos. ¿Dónde estamos y qué sentimos? ¿Qué nos mueve cada encuentro? ¿Qué nos frena en la búsqueda?.


Nos mentimos muchas veces a nosotros mismos, porque no nos conocemos, porque no queremos asumirlo, porque queremos "salir ganones" de una situación, porque no queremos lastimar a otros, porque nos movemos en la zona de confort. Guardamos verdades chiquitas y no tan chiquitas que si no las identificamos, se encriptan, nos quitan autenticidad. Frenan nuestro crecimiento. ¿Qué es lo que realmente pienso, siento y quiero? Ahí está la primera tarea...


Luego ¿qué debo y merece el otro saber de eso que descubro sobre mí?. Hay algo que es la intimidad, esos detalles de ti y tu mundo, un aspecto interior, personal que puedes reservarte. Ser honesto no quiere decir abrir todo tu ser, sin más, quiere decir decirle al otro lo que corresponde en la relación que compartes. Lo que les permita a ambos elegir desde la libertad, construir y aprender. ¡ay que bonito suena! ¿no? pero todos los que practicamos e intentamos ser lo más honestos que podemos sabemos que no es tarea fácil. El miedo de equivocarse, de estar confundido, de herir al otro, de que no entienda, de que se pase del expresar al discutir. ¿Qué corresponde al otro saber? ¿Lo que diré construye o destruye? ¿Lo que enuncio viene de un lugar de ira, amor, tranquilidad, control, miedo? ¿Está el otro implicado en esto y merece tener conocimiento?.


A veces ser honesto es incómodo porque implica exponerte, confrontar, enfrentar las diferencias, abrir las posibilidades. Hay verdades que abren puertas y otras que terminan por cerrarlas...pero siempre he dicho que es mejor recibir la sacudida pero saber que se puede elegir "con conocimiento de causa" que andar a ciegas...


Verdades incómodas, personas valientes, palabras asertivas.

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