Ser leal a ti mismo

Auténtico. Adj. Que es realmente lo que parece o dice ser. Que está autorizado, que tiene un valor, que merece crédito.


Leal. Adj. Que es incapaz de traicionar o engañar, actúa con respeto y fidelidad a sus principios.


Ser leal implica una capacidad, unas ganas, un convencimiento de que no quieres traicionar o dejar pasar el respeto a lo que te sostiene.. y qué es eso si no tu mismo. Poder defender tus principios, tus emociones, tus modos de ser y de entender el mundo. La lealtad a ti mismo va de la mano del autoconocimiento y la autenticidad. El saberte valioso, el darte tu crédito y dejar de poner a otros, sus deseos o necesidades antes que los tuyos.


Empezamos como lo bueno...haz una pausa y piensa ¿Qué tan valioso te sientes? ¿Cómo defiendes tus emociones, ideas, gustos y necesidades? ¿Qué mereces recibir de los demás? ¿Cómo imaginas que se sostienen las relaciones que son auténticas y donde hay aceptación mutua?

¿Cómo vas? ¿Ya lo identificas? Hacer pequeñas o grandes pausas para identificar qué quieres ser y recibir de los otros con los que te relacionas es indispensable para poder ir construyendo vínculos más conscientes y sí, más auténticos.

Carl Rogers psicoterapeuta humanista decía que ser auténtico implica la voluntad de ser y expresar, a través de tus palabras y tu conducta, los diversos sentimientos y actitudes que existen en tí y sostenía que entre más auténtica es una relación, más intima y valiosa se vuelve. Así que ser más tu no solo te hará sentir más seguro sino que sumará a tener mejores relaciones con los demás.


Que no te engañes o traiciones a ti mismo es una invitación a que te vayas poniendo a ti como centro y eje de tu vida. ¿Suena muy bien verdad? sin embargo en la práctica no siempre resulta sencillo. Quizá te ha pasado que tienes un "no" bien clarito en tu mente, pero tu cara te traiciona con una sonrisita muy polite y sueltas un sí que parece se resbala de tu boca y no hace caso a las señales que manda tu mente y cuerpo. Ese momento donde desde el fondo de ti reconoces que has saltado un límite, que has desobedecido a tus propias ganas o falta de ellas, pero pues qué le haces ya dijiste que si. Cuando tienes que cuidar a tu corazón, a tus emociones y a pesar de ello acabas haciendo cosas, hablando con personas, teniendo encuentros porque te da miedo dejar ir, temes que piensen mal de ti, que dejen de pensarte, incluirte. Los no que se atoran bajo los pretextos de lo "buena onda" "amable" y "servicial". Los nos que aparecen cuando tu falta de conciencia, de contarte lo valioso que eres desde tu ser auténtico se quedan pendientes.


Y como siempre te digo, tu eres tu relación más duradera, así que viene muy bien empezar a reconocer qué sientes, qué quieres y sobre todo QUÉ MERECES. ¿Me sigues? ¿Cómo vas a pedir algo que no has podido reconocer dentro de ti? ¿Cómo dices que sí o que ¡basta! a determinadas personas o situaciones sin saberte "autorizado" por ser tú? Ser leal tiene que ver con ser capaz de nombrar, pedir e ir al encuentro de aquello que está alineado con la imagen positiva que tengas de tí mismo.


Y aquí hay una clave, imagen positiva. Porque un gran obstáculo para defenderte y hacerte valer es la distorsionada percepción que tienes de ti o de los otros. Creer que no eres suficientemente.....algo, llena el espacio con lo que te venga a mente. Por el temor de ser dejado de lado, porque en otro tiempo de tu vida decir que lo que pensabas o sentías te ponía en un riesgo de castigo, de amenaza de perder el amor. porque quizá mal entendiste que hay que ser complaciente para ser querido o tomado en cuenta por otros.


Así que ahí va un tip.. cuando estas diciendo que sí y querías decir no, identifica ¿Qué viene a tu mente cuando ese sí escurridizo sale de tu boca?

Se trata de identificar el aprendizaje desajustado que recibiste o interpretaste en algún momento de tu recorrido. Ahí está la clave de lo que puedes comenzar a trabajar. Quizá el miedo a ser mal visto, a no encajar en estándares, a perder esa relación, a ser egoísta, etc.



También te invito a que identifiques ¿Con quién o quienes cuesta trabajo poner límites? y sobre todo a dejar de lado todas aquellas frases en las que te echas la culpa por no haber podido decir no o hacerte valer. "yo lo permití" "es que yo le dí a entender" decirte frases como estas le quita la responsabilidad a la otra persona de ser aprovechado, herir, ser negligente con tus emociones, sumar a patrones que no construyen. Tu vulnerabilidad y espacios de aprendizaje no deberían ser oportunidades para que otros salgan ganones, sí es así....Vete de ahí, si te cuesta trabajo decirle a otros que no quieres, que no te dan ganas, que ya no te busquen no es pretexto para que jueguen contigo, se salten las bardas y te confundan más de lo que seguramente ya estás. No te bajonees, nos han enseñado a hacernos cargo de las fallas de otros...ya no.. ahora tu lealtad es con tu bienestar y amor propio.


Deja de pedir disculpas por que lo que quieres crees que suena "exigente" o porque te tomaste "muy enserio" o "exagerando" algo que dolió. Escucha a tu voz interior, haz caso a tu radar interno que te pide hacer escuchar tu opinión, dejar salir tu emoción, demandar el amor del que eres digno.

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