Me prometo no amarte incondicionalmente

Cuando te digo no, me digo sí a mi misma



Te quiero. Gracias por estar siempre. Dos líneas, un mensaje. Pensaste "que bonito", es cierto tu siempre has estado ahí y él lo reconoce, has estado siempre. Eres quien permanece en medio de todo el ir y venir. -¡Que bien! - piensas, soy certeza, soy un puerto seguro.


En una parte de tu mente y corazón sentiste y creíste que estar ahí de forma constante te hacía una mujer amorosa, una persona leal, cariñosa, empática, vaya que eras toda una monada, y entonces esa frase la recibías como algo lindo, como un reconocimiento. Como si finalmente se hubiera dado cuenta de todo lo que le brindabas. Por que así es amar a alguien ¿no? estar presente, estar ahí, lista para atender el llamado. Que el amor es paciente.


Pues hasta ahí ibas tu, revoloteando la cabeza con tu medalla al buen desempeño en el departamento amoroso, cuando en tu sesión de terapia dices -y entonces me dijo gracias por estar siempre, te quiero- lo enuncias con un orgullo disimulado, como si esas palabras encerraran una buena confesión amorosa, cuando tu analista (con eso de que la palabra construye nuevos significados) te dice: -como si fueras incondicional-

Y así con esa palabra, pasaste del siempre amoroso y paciente a la pregunta por lo incondicional.


In-con-di-cio-nal. adj. Sin restricción alguna. In-condi-cio-nal. adj. Adepto a una persona o idea sin condición o limitación alguna. Uff, eso ya no te sonó bonito. Eso ya no es tan amoroso para contigo misma. ¿Estar sin limitación alguna? Dar ¿sin condición?

Gracias por estar siempre. Haces pausa, pones play al casette de tu memoria. Te lastimó y seguiste, dijiste que le querías y dijo yo también pero espera. Esperaste, estuviste. Mintió, hirió, fue el encuentro de otros, pero tú ahí seguías, en tu puesto, en tu amor incondicional, ese que cuando te llamaba, cuando te mandaba un mensaje, cuando "te escogía" (te decías a ti misma) creías cobraba sentido.


Ahora que has puesto una palabra diferente te das cuenta que eso de dar de forma incondicional es el acto más poco amoroso contigo misma. Que el amor sí tiene condiciones y quién diga lo contrario vive en el mundo de un romanticismo que daña. Las relaciones son recíprocas y donde el otro puede hacer y deshacer pues al cabo "tu siempre estás" te está dejando en una desventaja que no te cuida, que no te procura.

Por que cuando se cree que siempre vas a estar, se toma por sentado quién eres y cuánto vales y la bronca no está en el otro que sigue haciéndolo....está en tí que lo permites.


Es aprender a entender que tu también puedes irte, que tu también quieres alguien que siempre esté, no que vaya y venga mientras tu esperas. Es reconocer que poner a otro antes de ti es por que te proteges de viejos temores, de ideas distorsionadas del cómo y desde dónde amar. Hay quienes han aprendido en su historia a temer perder el amor si ponen límites, temer el rechazo, el abandono...así que esperan, perdonan, siguen. Y si bien en la pareja es donde con más claridad podemos reconocer nuestros patrones, pues la pareja es un espejo donde vemos nuestras carencias y riquezas, esto puede suceder en cualquier relación íntima: familia y amigos.


Ser incondicional y complaciente es un modo muchas veces de enmascarar un miedito escurridizo de perder el cariñito, de recibir hostilidad o de dejar salir tu propia molestia, que quizá has entendido no es bueno demostrarla.

Si te identificas con alguna de estas ideas te invito a hacer un ejercicio bien sencillito pero transformador.


  1. Pasa del pensar por el otro a pensar en ti. ¿Cómo me hace sentir decir si? ¿qué hace eso conmigo misma, mismo? Piensas que el se enoja, no te quiere, se irá. Y ¿tú? Quizá te sientes triste, humillada, molesta. ¿Por que no empezar a atenderte a tí?

  2. Piensa el no como un límite amoroso, contigo. Cuando dices no al otro dices sí a ti mismo. Y además le estás enseñando lo que esperas de ese encuentro. le muestras cómo tratarte.

  3. Reconoce que quien tiene un amor sano, no idealizado, entenderá que no siempre estarás de acuerdo, que puedes pensar y decir distinto y ello no debería de fracturar la relación. Complacer para ser amado, no es un amor equilibrado.

  4. El amor sí tiene condiciones. El amor se dialoga, pide, negocia, cede, escucha, construye. El amor no es estar a pesar de lo que sea.



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