Lecciones perrunas. Por un mundo que no sea indiferente.


Jack. El chiquilín

Quizá ya lo viste en mi página o en alguna otra red social. El pasado jueves se robaron a mi perrito Jack cuando él andaba merodeando cerca de casa, unos chicos en una camioneta se lo llevaron alegando que era suyo. Y su pérdida además de tenerme triste me pone reflexiva.


Él es mi chiquilín, un perrito de 1 año 8 meses que llegó a sumarse a nuestra manada. Y digo manada porque entre todos formamos una familia.

Desde pequeña recuerdo a mis papás enseñarnos el amor y cuidado por los otros, incluidos los animales. He tenido mascotas desde que era chica, con quienes jugaba, reía, lloraba. A mis gatitos los paseaba en carreolas, que dando un descanso a mis muñecas, daban lugar a paseos gatunos. Le contaba mis días de escuela a mi perrito quien me veía y apoyaba su hocico en mis piernas haciéndome creer que no había mejor cómplice que ese compañero de cuatro patas. ¡Que mejor saludo que los aullidos de Kai y la patita constante arriba y abajo presta a saludarme del pequeño Jack!. Esos eran los saludos que levantaban el ánimo después de una jornada de trabajo. Y que tal cuando te ven con esa carita de "no fui yo" después de sus travesuras que no te queda más que reírte y dejar pasar el enojo.


Mis mascotas han formado una red de aventuras y recuerdos. A su lado fui aprendiendo lo que es el cuidado por otros, a ser responsable: si tienen agua, si te toca darles de comer, bañarlos, cuidarlos. Aprendí a sentir cariño, un cariñito que te hace mirar más allá de ti.


Hoy pido por que Jack este libre, sin miedo, dando saludos con su patita constante.


Y si algo me pone a pensar todo lo que extraño a mi perrito, es la bonita capacidad de sentir y de conectar. De ser más allá de uno. El mundo necesita mucho de esto. De dejar de ser indiferentes, de mirar al otro, de pensar qué puede necesitar, sentir. En mi búsqueda me he topado con personas increíbles que me ayudan compartiendo, dando palabras de ánimo, sumándose a la misión de rescate. A veces pienso cómo quienes se lo llevaron no se detienen a pensar que yo lo extraño, que el me extraña, que no se vale tomar lo que no es tuyo, sacar ventaja, mentir, aprovecharse. ¡Cuántas situaciones como estas vemos en el día a día!.


Violencia, robos, asaltos. Malas caras, personas insensibles al dolor o preocupación ajena. Viendo videos o publicaciones en la red, reaccionando con emoticons, cerrando las ventanas de navegación a la par muchas veces de cerrar ojos y oídos. Silenciando, desensibilizando.


Me gustaría invitarte a romper esta inercia. A que seamos más los que queramos un mundo mejor, donde sintamos al otro y dejemos de ser indiferentes. Donde gane lo bueno y no el lastimar, el robar, el protegerse y evadir. A ser mas "perrunos" y aprender a darnos a los demás.


Lecciones perrunas: Ser una persona mucho más sensible, a cuidar, a mirar a no ser indiferente. A perdonar y dejar pasar. El mundo necesita cuidado y amor. El mundo necesita más compañeritos de cuatro patas.


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