Diálogos con el pasado.

Actualizado: 6 jul 2020

Ella sabe que está ahí, escondida detrás de ese miedo a sentirse abandonada. Sabe que esta ahí en un rinconcito con su osito en brazos mirando como ahora ese temor que siente de ser frágil la pone defensiva. Percibe el temblor de sus dedos al escuchar una voz grave, un tono que la remite a esa voz que de niña escuchaba tan adulta, tan severa. Sabe que está ahí cuando en una breve discusión se aferra a la posibilidad de que el otro se vaya bajo la amenaza de un amor que se fractura ante el desacuerdo y la diferencia.


Ella sabe que que no entiende; que el mundo parece girar a su alrededor cuando siendo tan chica poco queda por hacer. Sabe que esta ahí, pequeñita, tratando de ordenar lo que percibe. Que creció creyendo que el amor puede acabarse, con miedo a no ser elegida, a tener que probar que es linda.


Sabe que está ahí por que semana a semana piensa en esa niña que una vez fue cuando rebusca en sus recuerdos, tratando de entender porque de pronto se siente ansiosa o insegura.


Diálogos consigo mismo. La re-edición del pasado. Muchos creen que al pasado hay que dejarlo atrás, que el pasado ya pasó y cuál es el punto de volver a él. Y yo creo que si en el volver hacia atrás hay una búsqueda, un encuentro y una re-elaboración, el pasado tiene una riqueza maravillosa.


Porque fíjate que muchas heridas infantiles, conflictos que sucedieron en tu vida de pequeño marcan pautas, roles, posturas ante la vida que muchas veces hace falta reconocer y trabajar para poder asumir que ahora ya no estás ahí, que puedes emprender acción, que puedes colocarte en otro lugar. Porque muchas veces lo que de pequeño o pequeña creíste entender de ti, del mundo, de las relaciones queda como encriptado y no siempre te da una buena perspectiva de las cosas. A veces crea una imagen negativa de ti mismo/a, o te estanca en ciertos modos de ser y hacer. !Tu yo infantil, tu niño/a interior tiene mucho por contarte.!


Mi trabajo como analista en gran parte se trata de ello. Ayudar a mi paciente a hablar con su niño interior, a sanar heridas infantiles, a hacer diálogos con el pequeño dolorido de ayer. Acompañarle a reconocer que al presente hay un adulto con nuevas herramientas, con nuevas perspectivas. Hablarle a su niño interior y contarle que la historia puede ser distinta. Andar el camino al lado de mi paciente, quien me comunica y hace partícipe su vida, enseñándole de a poquito a observarse distinto, a resignificar el pasado, a apapachar a la distancia a ese pequeño o pequeña que alguna vez fue.


Hoy desde acá, desde su ser presente quiere contarle que crecer es bonito, que mirando al pasado desde este nuevo lugar las cosas ya no se sienten tan complejas. Lo ha relativizado, lo ha sanado. Ahora entiende que hizo lo que pudo y que pequeña ya no es.

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