Espejito, espejito

Te levantas y miras al espejo como cada día. La rutina, peinar tu cabello, alisar el vestido, ponerte linda, arreglarte para tu día. Solías disfrutar este ritual de mañana, donde al espejo veías a la chica que se gustaba a sí misma, segura y sonriente. Pero hoy no, hoy notas algo diferente. Te miras, observas tu expresión, giras a un lado, al otro, revisas, suspiras. Algo no encaja, el espejo te devuelve una imagen tenue de ti misma. !No más barreras! lo que tus ojos ven es fragilidad que se disfraza temerosa de ser descubierta, es tristeza que no entiende razón, es miedo y confusión. Ahí esta, capturado en tu imagen, ese sentimiento, ese no se qué que reconoces lleva un rato rondando tus días.

Escudriñas ese difuso reflejo tratando de entender en qué momento perdió su nitidez, cuando fue que dejaste de reconocerlo como tuyo.


¿Te ha pasado? Ese momento en que quizá no sabes bien qué, porqué ni cuando empezó, pero notas una cierta dosis de desazón general. Has perdido quizá el gusto por algunas actividades que antes disfrutabas. Te miras al espejo y te cuesta reconocerte, quizá te sientes algo apagada, desanimada, ya no te arreglas como antes, algo no checa con esa imagen que el espejo te devuelve.


La tristeza es así. Muchas veces es una emoción silenciosa, que se va colando de a poquito, que se acumula. Suele aparecer ante situaciones que se asocian a una pérdida, separación o fracaso. Cuando empiezas a reconocer que a lo mejor tus planes no van como querías, que perdiste una relación con alguien importante para ti, que tienes miedo de perder a alguna persona, que sientes que no te reconocen, que no te miran como quisieras, que quizá crees haber perdido un tanto tu rumbo.

Date la oportunidad de hacer un alto y pensar ¿qué ha pasado últimamente? Es importante que estés pendiente de sus señales, pues la tristeza tiende a llevar a la persona a un estado de pasividad, quererte quedar debajo de as cobijas, no salir y hasta tus salidas con amigos o tu clase en el gym pueden parecerte no importantes, llegando hasta un sentimiento de desesperanza. O por otro lado puedes estar en un estado de frenesí, pasando horas interminables en el trabajo o escuela, yendo de fiesta, bebiendo, viviendo una sexualidad desenfrenada. Ambas caras de la misma moneda. Detrás está ese miedo y confusión de reconocerte vulnerable, frágil, reconocer que algo no marcha bien.


Y sabes que…se vale, se vale reconocer que de pronto dejaste de reconocerte tu y que no puedes sola o solo. Acércate a otros, busca ayuda, utiliza tu tristeza a tu favor, porque te cuento que en su aspecto positivo esta emoción ayuda a conectar con lo íntimo, con tu mundo interno y buscar formas de "reparar" la situación; de buscar dentro de tí las herramientas personales con que cuentas, tus fortalezas y sobreponerte a esa situación.


Espejito, espejito...voy sanado de a poquito.




45 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo