En tu fragilidad esta tu belleza

Ella sabe que la quiere, aunque no siempre entienda a partir de dónde. No entiende por qué lo que escuchaba una noche anterior la tenía dando vueltas, porque la ha puesto "sentimental". Quizá es porque poco a poco él la ha ido impregnando, conociendo su mundo, haciendo pactos con su piel. Tal vez se encuentra sorprendida por él, ella, la idea de un nosotros...

Sí, esa noche le despertó miedo. El sosiego de su paso solitario pero consciente, de su andar rutinario pero seguro iba lánguidamente abriendo lugar a la vulnerabilidad que tanto le cuesta. Sobresaltos sentía en su interior al recordar lo mucho que duele cuando se le lastima, me dijo "quiero esconderme, refugiarme, no permitirle ver cuán frágil soy".

¡Ella es preciosa! no ve lo enamorada que esta. Ha puesto todos sus sentidos en alerta y como suele hacerlo, se confunde, se retrae, evoca su historia. Es fuerte, empero teme hacer uso de su coraje. Está cansada.


Ella es preciosa y él se lo repite. Magia que brota y dibuja con la yema de sus dedos. En el descubrir de su amor esta su belleza. Y me gusta verla, con el brillo de sus ojos cuando me cuenta cómo la hacía partícipe de su amor cuando atravesó su piel y despertó sus sentidos. Era lo que había reservado para sí, su intimidad, su anhelo de entrega. Es la ironía que comparten, que los hace cómplices y amantes.


Él resguarda su querer pues me confiesa "es lo único que le queda" acusando a la mirada que derrriba los muros que había vuelto su hogar. Teme entregarlo todo.

Ella que tantas veces se pregunta ¿qué hace con todo aquello? no construye muros, hace laberintos, porque sabe que develando su interior, él se volverá su verdad y presente. Teme entregarse toda.


La entiendo. Supongo es así. El tacto de sus manos, la mirada enamorada, la certeza de su afecto la cautiva y seduce, llevándola a ese lugar por tanto tiempo guardado para sí misma en espera de un amor en verdad compartido.



Abrirse a vivir la vida a "fondo". Soltar las ganas de controlar, de predecir. Soltar las certezas y aprender del temor, de la entrega, del conectar con el otro. Ser vulnerable, sentirte frágil e incluso con la sensación de estar expuesto es una condición necesaria para que puedas experimentar la riqueza de la vida, de tu mundo emocional.


¿Que tal cuando empiezas a creerte enamorado o enamorada? Cuando empiezas a mostrarte quien eres, a compartir lo cotidiano, a construir con el día a día un lazo valioso con alguien más y llega ese miedito al ¿y si no le gusta lo que ve? ¿y si se va? ¿y si me vuelve a doler?. Ese temor a sentirte herido y volver a recomenzar, a recoger los pedacitos que quedan, Igual ese temor te hace o ha hecho querer esconderte, "vacunarte" de algunas emociones. Es común no querer sentir lo que duele o asusta. Sin embargo, no se puede seleccionar cuáles emociones entran y cuáles no, y a veces en el afán de protegerte adormeces tu capacidad de experimentar y conectar con los demás. En esa apertura también esta la riqueza del amor, de la risa, de la ternura y conexión.


Ser vulnerable con alguien que pueda ayudarte y acompañarte a ser tu, a conocerte y saberte digno de amor es una experiencia que sin duda vale la pena. A tu ritmo, a tu tiempo, confiando en que en tu fragilidad, en tu imperfección también está tu belleza.


Confío en que él sabrá esperar a que emerja su amor sin ataduras y pueda sanar y liberarse de lo que la lía. Me abandono en la idea de que ella se permitirá mostrarle su amor en la plena y hermosa conciencia de sí misma.






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