El miedo al cambio

"Mas vale malo por conocido que bueno por conocer"


Nos gustan las certezas, a pesar de tener quizá un espíritu aventurero y disfrutar de las sorpresas, en el fondo a las personas nos gusta saber a dónde vamos. De una forma u otra planeas lo que harás en unos días o semanas, tus finanzas, tus viajes, tus relaciones. En medio del caos de un mundo que va a prisa, nos viene bien construir "refugios", espacios, relaciones que nos den la sensación de calma y seguridad. Eso está muy bien, tener un plan de acción, un proyecto de vida, una red de apoyo. Inviertes tiempo, esfuerzo, emoción.


Sin embargo, a veces en ese "construir certezas" en ese quehacer cotidiano, empiezas a llegar a una zona de confort. En esa búsqueda de sensación de seguridad a veces puedes caer en la trampa del adormecimiento. Del no ver más allá de lo que hasta el momento te ha hecho sentido ¿para qué? Ya estas aquí ¿no?. Eso de ponerte a cuestionarte si lo que deseabas hace unos años sigue siendo vigente, si la relación que te hacía sentir seguro aún te suma, si los logros que has alcanzado son todo lo que sueñas, si las verdades que creías ordenaban al mundo siguen siendo vigentes ¿Para qué eso de cuestionarse?

"No, ahorita no hay tiempo" "Las cosas como son y ya está" "¿Con todo lo que le he invertido? "¿Empezar de nuevo?" "Y si me equivoco" "Y si sale mal" …No mejor no, la seguridad y el confort están bien... Miedo, cosquillita, incertidumbre.


¿Qué pasa si te cuestionas lo que has venido haciendo y creyendo? Quizá te descubrirías teniendo respuestas que implican un cambio. Porque a veces da mucho miedo pensar en que lo que tienes, donde estás, ya no te hace del todo feliz, que quizá te equivocaste, o solamente has cambiado y eso no encaja más. O tal vez implica un esfuerzo de tu parte, una pausa. El cambio no siempre está afuera, a veces hay que cambiar desde dentro. Y eso por supuesto que puede dar miedo.

Tener miedo no está mal, al contrario es la señal de que estás frente a algo importante, que requiere tu atención. La cuestión esta en qué harás con él: asumirlo, afrontarlo, evitarlo.. .Ese méndigo miedo de soltar lo seguro, de perder algo que has conquistado y es tuyo, para apostar por algo nuevo y temer fracasar.


Porque el riesgo es cuando ese miedo haga que te conformes, recibas menos de lo que mereces, frenes tu crecimiento y creatividad, dejes de experimentar y quizá ir al encuentro de lo que realmente deseas. Cambiar no es sencillo, puede ser una oportunidad o riesgo. No olvides que la incertidumbre y el movimiento son parte de la vida, las personas y las circunstancias cambian.


¿No será peor vivir en el "si hubiera"? Cuando el temor se vuelve una jaulita, cuando te quedas donde estás pero en el fondo sientes que podría haber algo distinto...

Rodéate de otros que sumen y te ayuden pensar, porque es cierto que el tomar decisiones y hacer renuncias para abrir paso a lo diferente a veces requiere de apoyo para ver con claridad, estar convencido de lo que se va a hacer. Cambiar no tiene que ser un acto impulsivo, cambiar como todo proceso lleva su tiempo de pensar y luego poner en acción.


  1. Olvídate de mandatos y estereotipos ¿Tú, qué quieres? ¿Con qué sueñas?

  2. Escucha tu voz interior. Esa vocecita que te dice lo que sientes, lo que en el fondo deseas, la persona que eres hoy en día.

  3. Es normal sentirte inseguro. Busca una guía confiable.

  4. Tómate tu tiempo. Piensa, analiza. No pares de cuestionarte, no lo dejes para después.

  5. Anímate. El cambio también es transformación y crecimiento.




A pesar de desear las certezas somos seres en movimiento y la incertidumbre es parte de la condición humana.


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