El corazón hecho tiritas

Lo miro sentado frente a mi con la mirada baja. Lo noto "soltarse" con un suspiro en la silla, abandonándose en su mente. Esta triste.

La extraño -me dice- no entiende porque se fue cuando todo iba tan bien. La ha buscado, ha escuchado que no es su tiempo pero no logra comprenderlo. Yo pienso "al parecer no hay forma de despedirse que parezca suficiente", esa sensación de que hay explicaciones pendientes, besos por dar, abrazos por sentir; ese huequito que parece te queda porque aun tienes mucho amor para dar.

Rebusca en su historia compartida, apela a su amor. Me mira y exclama un "ay" cortito pero profundo, como atrapado en un suspiro que se escucha viniera desde muy adentro, desde ese lugar donde uno guarda lo valioso, lo que toca, lo que duele.

Su corazón, dice, esta hecho tiritas. Lo entiendo, mi corazón también ha estado roto. Extraño sus tenis -continua- esos tenis chiquitos que usaba con esos vestidos que tanto me gustan. !Hasta los tenis extraño! exclama en un tono bajito, con una sonrisa algo dolorosa, algo apagada pero que captura lo bonito de ese amor compartido.


La extraña y se lo dice aunque sepa que ella no volverá. Lo escucho sintiendo su tristeza atenta a la detallista de su memoria.


Estar emocionalmente presente para mi paciente. Acompañarlo mientras el revive lo que sólo él puede saber en verdad. Pero esta vez, con alguien más, sintiéndose menos solo. Y ello puede hacer posible cada que lo cuenta, cuando revive los detalles, cuando rebusca en los recuerdos, sane despacito y pueda mirarse con más amor y cuidar de sí mismo.


Sí, el amor también duele. Le devuelvo una mirada cálida que le haga saber que estoy ahí para acompañarle, mientras él extraña esos tenis chiquitos...


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