De amores complejos: El amor a ti mismo.

Actualizado: 13 ago 2020

¿Cuándo fue la última vez que te dijiste algo lindo frente al espejo? ¿Cuándo te reconociste o apapachaste por un logro? ¿Te gusta como eres? ¿Que tanto puedes estar contigo mismo y sentirte completo? ¿Sabes pedir a los otros lo que quieres y crees merecer, o te conformas con lo que te brindan? ¿Qué tan bien te sale establecer tus propios límites?.

Te he estado compartiendo un poco sobre el amor, las relaciones y las parejas, sin embargo, es bien cierto que la base de todos esos vínculos es un amor muchas veces más complejo...el que te tienes a ti mismo.

"Que no se puede dar lo que no se tiene" que hay que amarse primero uno para poder ir al encuentro del otro. Si muy cierto, sin embargo no hay fórmula mágica para lograrlo, y ahí tienes un montón de frasesitas pegajosas y libros de superación personal que entre motivación y mandato te dicen ¡Quiérete!.


Pero ¿cómo rayos le hace uno? ¿Estarás tan mal que por más que lees el libro, peinas el cabello y te dices hoy si, no puedes sentir eso que te dicen? ¿De dónde saca uno ese cariñito bondadoso para ofrecerse a sí mismo? si tú a pesar de la felicitación en el trabajo, el piropo y el buen aspecto no te sientes del todo satisfecho.


No, no estás mal, porque la cosa no va tan sencilla. Uno no se ama a sí mismo nada más porque sí, porque un día despierta de buenas y le lanza guiños al espejo. Las personas aprenden a mirarse, reconocerse y relacionarse consigo mismas a través de los vínculos y relaciones con otros. A final de cuentas el amor propio recae en la historia de vida que has tenido. El deseo y expectativa de tus padres, tus amigos, otras personas significativas como hermanos, tíos, abuelos. Lo que te han dicho, lo que te han hecho sentir, el lugar que ocupas en la dinámica familiar, lo que esperan de ti, la forma en que te hablan y miran.


Ideales y expectativas muy altos que a pesar de tus logros parecía nunca ser suficiente, la sensación de que algo siempre falta y entonces no te amas del todo, como si ni tú llegaras a ese ideal inalcanzable. La creencia de que eras frágil y había que protegerte terminó por hacerte creer que no eres capaz y ahí vas por el mundo amándote poquito menos, esperando que los otros, piensen y resuelvan por ti. Figuras de autoridad rígidas y severas que te hicieron sentir inseguro y aprendiste a callar y no pedir. Padres frágiles que no atendieron tus necesidades y entendiste que lo que tu sientes y esperas no es tan importante. Que te sentiste comparado con la hermana que era más inteligente, con la prima más bonita, con fulanito que es tal o cual. Todos referentes sobre los cuales vas construyendo una versión de ti mismo... ¿ya ves por donde voy? Que tu auto-percepción y concepto está enmarañado por lo que otros te han devuelto y hecho creer y entonces es algo que no cambia de un día para otro, pero que definitivamente puede re-pensarse y re-contruirse.


Es aprender a mirarte desde otro lugar, no desde los ojos de papá, hermana, novio...la imagen de la revista que te sientes te juzga, con los números que devuelve la báscula, con el promedio de la boleta, con la cantidad de likes en el face, con el número de match en tinder. Amarte no es tarea siempre sencilla si desde pequeño no te ayudaron a entender que eso que eres es valioso y por ello merece la pena defenderlo: diciendo lo que piensas, validando tus emociones, reconociendo tus límites.


Entender de dónde viene la idea que tenes de ti y sanarla. Y así poder construir relaciones que sumen, encuentros donde en esos "entre dos" fluyas desde la conciencia de ti mismo y no desde el temor de ser poquito o inadecuado. Aprender a caerte tan bien que si te encuentras con otro sea para compartirle quién eres y no esperar que te remiende, te de sentido, haga válida tu existencia.


"Que si te vas a comparar el referente siempre seas tú mismo"





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