Al diablo las etiquetas


Que si pudieras elegir habrías decidido "nacer normal", que te ahorrarías todo este trajín de hacer ver a otros a través de tus ojos, sentir con la vibración de tu corazón, donde el amor no tiene formas sino efectos, donde todo lo que los demás llaman amor tu lo has encontrado en lo que rompe las reglas.

Que has sido valiente y ahora quieres ser libre.


Que si pudieras elegir irías con la corriente, donde el mundo no cuestiona como lo hace contigo, donde sólo fueras, donde sólo siguieras, que si pudieras elegir habrías sido normal...pero aquí estás con tu caprichosa y genuina forma de ser, Aquí estás esperando que quienes te importan puedan reconocer que eres tu, siempre has sido tu, que el amor no tiene etiquetas y que si las hubiera escogerías la de leal, cariñosa y buena.


¿Por qué será que tenemos esa imperiosa necesidad de etiquetar? Es cierto que las categorías nos sirven para acomodar nuestro mundo, organizar nuestras experiencias y lo que nos producen. Sin embargo, en muchas otras ocasiones solamente limitan. Habitamos en las palabras y estas pueden tener el efecto de expandir el cariño y fortalecer relaciones, apapachar al corazón, animar, reafirmar y hacer sentir que quién eres es lindo y está bien. Pero muchas otras veces vienen cargadas de juicio, de rechazo, de estereotipo y miedo.


En un mundo en el que a la gente le gusta estar en control cuesta a veces trabajo mirar y reconocer lo diferente, lo diverso. Y a mí me parece que en la diversidad está la riqueza ¿no crees? No siempre es fácil pues resulta que a veces son opciones que a ti no te enseñaron que eran posibles, que los discursos de la época lo veían con malos ojos, que puede romper el paradigma con el que creciste, que simplemente aquello no encaja en tu forma de ver el mundo...pero ¿eso lo hace malo?.


Que es gay, que es bonita o fea, que no son de la misma edad, que es divorciado, que es amante, que son dos hombres, que viven juntos pero no se casan, que es nuevo, que te incomoda, que no es "normal". ¿Por que será que se espera que el otro justifique sus decisiones? ¿Por qué quien no encaja en el modelo de normalidad debería de temer no ser amado, por el hecho de ser distinto?

Quizá se tenga que aprender a ver más allá de las ideas, a escuchar con más atención, a dejar ese lugar de jueces y reconocer que lo normal es solamente una construcción, que muchas veces se vibra, se siente, se es desde otros espacios, que aunque no sean los esperados, son bonitos, son válidos, son lo que son.


Dejar de lado las etiquetas que hieren, abrir la mente, hablar desde el corazón.



Porque aprendiste a amar con tu esencia y no hay nada más valiente que ser leal a ti misma.

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